nota de suicidio de la señorita rottenmeyer
hay un atardecer sin coberturas,una burbujeante cuerda floja, unaverga inmóvil que todo lo ve.su imparcialidad (la de los muertos) fue puesta en dudapor los observadores internacionales, enemigosde la poesía, que dieron por válidad su quietud,aunque reprobaron la usura de su lenguaje (una jerga en cuyo interior germinaban todas las ruinas),era, decían, una lengua ajada, sin saber quesu lengua sería la guillotina.libros sociales que evitan hablar de políticaapabullan a las minorías de furgonetas blancas
(soñé que te buscabaa través de azoteas llenas de inquietudy desde la orilla de un tejado te veía abajo, en la ventanacolocando escarcha y adornos de navidaden la vida real están todas las caídastodos los partes médicostodas las enfermerasbajo mis párpados somnolientos está Ad Dammamsoñé que me llamabas desde allícon esperanza y sin ellaque, entre risas, me contabascómo era el mar, que habías soñadoque un mono gigante te perseguíaa través de terrazas y azoteas interminablesque volabas sobre los tejadosy que a la orilla de uno me encontrabasinacabada y fríacomo un bosque).tantos atardeceres ideales, ¡tanto durkheim!cuando lo que necesito soncortisona y besos.Labels: movimientos:perpetuos
je suis le vent
Je suis le vent...
Un ámbito de hojas muertas,
un anillo de agua inmóvil,
un residuo que
se adhiere a la piel como el napalm;
una voluntad fija, conocerse a uno
extinto, inacabado, duro,
incompetente para el olvido,
desafinado entre tanto pájaro vivo.
Un ritual,
un incendio.
Una palabra –líquida–
un glo glo de fonemas, algo inmóvil.
La expresión alucinada,
el limbo amarillento del sicómoro.
Un canuto en los jardines arrasados
por la nieve y el viento,
y muy adentro los glóbulos erráticos
y afuera las perspectivas articuladas,
el culo de un vaso en las tertulias,
el cableado eléctrico que surca
los charcos, la fuga de espectros
en los escaparates y un cuerpo
recorriendo el vaporoso lapso
de espacio que separa
un cuerpo de otro cuerpo.Labels: movimientos:perpetuos

el humo asciende amarillento y dulce
los avisos de la estación surcan el aire
como espectros de Marx las azoteas
se calientan resplandecen sanguinolentos
pedazos de amor kamikaze la alegría de
una mañana verdeazulada en Madrid el sabor
amargo en la boca y dulce en el corazón
Labels: movimientos:perpetuos
cinco monedas silesias
P. K.
El recado de ir a ver tus ojos verdes.
Me dijiste: "Ven a ver a mi prima"
(do you go to ognisko? my kuzynka ładna...)
La tristeza de tus dieciséis años.
Aun te veo jugando con tu cámara.
Aquel zarcillo con el que pretendías ser un hombre.
Y luego nos perdimos (o fingimos perdernos)
por los robles e intentaste besarme y yo te dije:
"Do domu!"* ¿Lo recueras?
Luego comimos naranjas y translúcidas
uvas de iridiscente piel al borde del Nysa.
La rauda sombra de un ave sesgó
tus ojos cerrados durante un instante
que nadie más vio y que solo yo recuerdo.
*Do domu!- ¡Vete a casa!
Wrocław, 21 años
Quiero ser y no puedo.
Debieron maldecirme al nacer.
He buscado la señal por todo mi cuerpo.
¿Qué hora? ¿Qué hora era?
Siempre pierdo los relojes o más bien
se rompen de puro aburrimiento.
Hoy unos ojos turbios, legañosos, me miraron
unos ojos negros, en un bar del Rynek.
Nada pude tomar.
Nada pude entregarles.
Cuando llegué, zorra,
cuando llegué al mundo tú estabas de viaje,
palpitaste en el mármol,
me abandonaste a la bronca herrumbre de mis veintiún años,
ignoraste mi lengua y mis manos,
despreciaste mi voz.
Te dejé un mensaje en el contestador.
El sosias
Durante una mañana de cisnes y aguanieve
barro y putrefacción, alegría!
en una isla de Wrocław
fuiste de nuevo en otra persona;
al punto libraste de sus murallas las ciudades
y creíste gobernar la humanidad entera.
El extraño fenómeno duró un segundo
de esos que se dilatan durante años
y se esfumó al llegar las voces de la guerra
con el unánime vuelo de las palomas.
Ese mismo día, por la noche,
después de una huida que duró siglos, silbaron
las Variaciones Goldberg, mentirosas,
en un bareto terminal de Cracovia.
Me pregunto ahora dónde que quedó todo aquello
que me dijiste, acaso vengan ahora
las armas de destrucción masiva,
la voz de la memoria que inquiete a las avispas,
el insondable olvido repleto de tantas cosas. Quién sabe.
Acaso deba olvidar yo ahora;
Acaso, después de todo, tengas razón.
Adán
Una voz hendió la oscuridad.
No contenía entonces lenguaje alguno
que no fuera imagen o símbolo
del miedo a los lobos o del asombro.
Socavando el silencio de los aires primarios
unas pisadas clausuraron, insomnes,
el pasado virginal de las arenas del cobre.
Fue entonces cuando el primer hombre
miró sus manos ausentes de líneas,
todavía limpias e ignorantes sin
órdenes de un dios implacable y solitario.
Arriba germinaban las primeras estrellas
y un gran disco dorado prodigaba su luz dispersa
desde la lejanía de su altiplanicie,
más allá de las aguas fatales que él temía
y que algún día surcarían sus hijos furiosos
en una precaria balsa de metal
anudada por un par de fórmulas matemáticas.
Tal vez la inocencia que buscamos no sea
abolir la cámara de gas
o marcenar con leyes la tierra de la labor.
Tal vez la inocencia
sea aguardar al véspero planeta
que navega en la medianía de la luz y de la sombra,
y recuperar ese miedo y ese asombro,
primitivo e infantil de saberse desnudo,
desvalido y mortal
en la unánime noche.
Crisis ontológica
(No sé exactamente el qué ni con qué norma
nos rige en su tablero.
Hoy he sentido gravitar su sombra.
Que su hijo fuera o no clavado en un madero
o por el contrario muriera tan ricamente,
enferma, borgiana o suicidamente...)Labels: movimientos:perpetuos
la petite mort
Exterior día terraza
Azul despoblado
Eléctrico, casi turquesa.
Una chica hace topless entre las unidades de refrigeración
En off una oscilación metálica e histriónicamente laxa.
Los límites de su piel son una herida en cielo
En off los pajaritos cubiertos de gas.
Sentido de la realidad deficiente.
Producción o simulación intencionada de signos
Físicos o psicológicos.
Un libro abierto
El cielo se cubre poco a poco de ventanas
De ojos y antenas
De cráteres sensibles en las yemas
De los dedos, una especie de
Semiosis infinita de
Dirección unívoca y la muerte...
No hablemos ya de la muerte incongruente
esa artificiosa afección laica
Una pseudoicteria provocada por
La ingestión de ácido pícrico
En la Gran Guerra de 1917.
Todo luce bajo el Sol
Como recién labrado
Labels: movimientos:perpetuos
serotonina
Once veces grité puta al aire
Y las nubes gemían grávidas gotas en mi pierna
Tu polla en mi pezón perla negra fiera y brillante
Sólo pretendo beber de tu frente muerta
Pedacitos palabras bajo la almohada
(Y me voy con el corazón en un puño
Con el cielo en un puño
Y un nombre escondido párpado lúgubre somnoliento)
Dónde está el mar?
Labels: movimientos:perpetuos
Hago referencia a una cosa y esa cosa hace referencia a un cuerpo.
Emergió la voz allá en los albores de la mentira, una bóveda ficcional, corrientes submarinas
recorrían aceradas mi cuerpo, bañando bajo los élitros
las alas auténticas, divinas, purpúreas, escarchadas como el hueso.
Mi cuerpo llenó cada centímetro cúbico con la ausencia sublime que
cerca y engulle gélidamente el vuelo intratable de la cera;
la corteza del árbol donde los muchachos se masturban,
los muslos inacabados, aquellos primeros muslos de piel trémula y clara,
la vejez que aguarda con dientes sintéticos el ósculo sabor a terracotas
llamaron por igual a mi cuerpo, mi cuerpo ungido por el viento;
luces que oscilan, tibias, en el interior de mis pupilas engañándome,
haciéndome pensar que son naves fenicias y no speed lo que surca mi boca.
Ni todos los azules
aparentemente inmunes en el horizonte.
Todo este derroche de amor y vergüenza se dilatará en la vida cotidiana
como un escupitajo a las puertas del cielo
o un insecto que describa su curva electrónica
en las orillas invisibles de la espada.
Labels: movimientos:perpetuos