"Mujeres estúpidas" (Esclavitud Gabali)
Cleopatra, Cleo para las amigas, es una antigua gogó que acaba de salir de la cárcel tras cumplir condena por evasión de impues- tos, usurpación de identidad, falsificación de documentos y estafa. Dispuesta a comenzar una nueva etapa de su vida en la capital, decide mudarse al centro y trabajar como relaciones públicas en una conocida discoteca. En un bar de ambiente, tras una manifestación contra el aborto, conoce a Cloe, una chica especial, solitaria y quebradiza, correctora ortotipográfica y ex locutora de radio, que intenta recuperarse de la pérdida de su madre, enferma terminal, a la que ha estado cuidando en casa durante los últimos seis años. Cleo se convertirá en un gran apoyo para Cloe, pero justo cuando han empezado a surgir los primeros destellos del amor, ésta empieza a desarrollar la misma patología que le arrebató a su madre, comenzando por una ceguera irreversible. A Cloe no le queda más apoyo en esa casa que una desconocida de la que ya ha empezado a enamorarse cuando, cierto día, empieza a intuir la presencia de una tercera persona en las tinieblas del apartamento, al tiempo que su amiga se vuelve cada vez más distante.
Esclavitud Gabali (Madrid, 1979) es una de las escritoras emergentes más prestigiosas del momento. En Iliada Editorial ha publicado Sado Tropa, una crónica familiar (2001) y Una noche menos (2004).
Esclavitud Gabali
"Mujeres estúpidas"
Editorial Ilíada
192 páginas 18.95 €
De H.W. Shortfellow:

Cuando la muerte esté cerca, toda huella de nuestro pasado deberá irse con nosotros indefectiblemente. Eliminar todo vestigio de nuestras vidas, hayan tocado estas la gloria o la miseria más abyecta, será entonces la consigna. Aquello que sea susceptible de producir alguna remembranza en los demás deberá ser borrado de la faz de la tierra; en nuestro anterior espacio vital solo habrá de quedar un vacío negro y enorme como un rastro que les recuerde a los demás no solo lo absurdo de nuestros planes, sino tambien lo ínfimo de nuestro paso por el mundo.
Les Barricades Hystériques II

Por las tardes su desconfianza se acrecentaba como un mero impulso pavloviano; entonces entablábamos una especie de lucha dialéctica que solo se quedaba en las miradas. A veces, mientras preparaba sus medicinas, podía sentir sus ojos sobre mi nuca como un hálito maligno, para luego volverme y encontrarla absorta en la moqueta, como si hubiese allí posado un insecto enorme, una actitud a las claras impostada, por supuesto. Cuando sobreestimaba mi ingenuidad la suya quedaba al descubierto, desamparada. Sin embargo podía darme cuenta de que mis sonrisas y mi actitud diligente le caían como una patada al estómago. Una tarde, mientras le lavaba la cabeza, salió de su mutismo de repente, como sacándose un enorme peso de encima;”Te conozco. Estas aquí por lo del manuscrito anarquista, verdad? Eres de los Servicios Secretos…”, me dijo, con una sonrisa cálida, y en un perfecto francés. Le devolví la sonrisa, intentando disimular mi asombro. “No, usted se equivoca. Soy de los Servicios Sociales.”
No esperaba esa respuesta. Sin embargo permaneció incólume, con su semblante compuesto,pero rígido, y no volvió a pronunciar palabra. Pero sus ojos la delataban; en su parpadeo frenético buscaba otra cosa, una nueva estratagema para desenmascararme sin que me diese cuenta…
Humedad en los pies: ¿cómo combatirla?

1-Lave profusamente los pies con agua caliente y jabón industrial.
(La habitación está en penumbras, salvo por la pequeña vela en el cabecero de la cama que desencadenará el incendio que consuma casi las tres cuartas partes del Quartier Latin.)
2- Una vez secos, masajée sus pies con una buena cantidad de grasa porcina; es un poderoso astringente.
(Una niña pequeña vestida de rojo se dirige con paso torpe hacia la carretera, mientras sus padres hacen el amor entre los juncos. El orgasmo llega con el sonido de un claxon.)
3-Envuelva sus pies con papel higiénico de doble cara; utilice al menos un rollo entero.
(Una de las 300 latas de tomate frito en un supermercado porta la bacteria del carbunclo. Será cogida por la persona más joven, bella y talentosa que alguna vez pueda pasar por allí)
4-Intente caminar durante el día sin apoyar los talones. La concentración de glándulas sudoríparas es allí mayor.
(El único hijo varón, licenciado con honores en la Academia Militar de West Point es ahora la drag queen más desatada de la zona roja de Amsterdam.
5-En caso de persistir la humedad y el mal olor, no salga de su casa.
(Un cuidador de ancianos no matriculado de 35 años envía textos dadá a editoriales y concursos varios, con una única y sonora carcajada como respuesta.)